Cuando alguien me pregunta qué es para mí la comunicación no dudo en contestar que es una de mis grandes pasiones. Es mi profesión, hermosa, didáctica, propulsora de innovación, dinamizadora de la economía y generadora de riqueza.  ¡Que hay más honorable que trabajar en esto!  Los comunicadores son, somos, gente curiosa, inquieta, acostumbrada a pensar a largo plazo, imaginativa, intuitiva, gente empática que explica las cosas desde otros puntos de vista, somos vendedores de ideas…Y es por ello por lo que debemos reivindicar la presencia de la figura del dircom en todos los comités de dirección y consejos de las empresas. Como diría nuestra Lola, el poderío del talento español es indiscutible en esta área, creo firmemente que somos el Silicon Valley de la comunicación y el branding, y las empresas que renuncien a este valor estratégico, están perdiendo la oportunidad de tener un futuro prometedor.

La comunicación se ha convertido en una herramienta de gestión. Una herramienta estratégica por su carácter transversal, que afecta e influye en toda la compañía y en todos sus públicos objetivos, en un mundo, además, donde los intangibles están llamados a jugar un papel cada día más importante en la generación de valor para las organizaciones. En el lenguaje de este año y medio de Covid se explica fácil: la comunicación es esencial.

La comunicación se ha convertido en un contenedor multidisciplinar que hoy engloba ámbitos tan diversos como la comunicación institucional, la publicidad, el marketing o el branding. Disfrutamos de un flujo de caminos de muchas profesiones. Vivimos en una transformación regenerativa. Y todo a través de nuevos canales de comunicación, mucho más bidireccionales que nunca. Conocerlos de primera mano y adaptarnos a los cambios constantes en el paradigma publicitario es algo esencial como directores de comunicación. Hoy generamos conversación como empresas, como marcas. En este nuevo mundo ha desaparecido el monólogo, las organizaciones han entendido que necesitan del debate, del coloquio con sus públicos de interés, con la sociedad.  El controvertido mundo digital ha hecho que se generen respuestas, comentarios o críticas a lo que hacemos. Hemos descubierto un maravilloso altavoz que amplifica nuestro mensaje pero que, a cambio, multiplica las exigencias por parte de los consumidores que cada vez son mayores.

En este escenario, pelear solo por la notoriedad se ha quedado atrás. En mi empresa, Pikolin, el “a mi plin” de los 70´s jugó un importante papel que ha dejado paso hoy a una nueva forma de comunicación relevante, transparente, y emocional. Y aquí llega una segunda reivindicación. Las marcas tienen un deber. Tienen el deber de trabajar para dejar un mundo mejor y más ilusionante.  Las marcas ya no solo hablan, sino que también se comportan. La industria así lo ha entendido, la publicidad se vuelve cada día más comunicación, y las empresas tienen que destacar en su aportación real de valor a la sociedad. Escuchamos más, nos acercamos, somos valientes, ofrecemos una creatividad efectiva, y tenemos el compromiso de impulsar cambios en la sociedad, y la voluntad de trabajar para crear un mundo más sostenible en toda su amplitud: medioambiental, social y económico.  Y la comunicación es el vehículo catalizador para lograrlo.

Me gusta pensar que en Pikolin trabajamos por un propósito.  El nuestro, fue pensado y desarrollado en 2018, en aquella época en la que no sabíamos qué era un confinamiento y vivíamos sin mascarillas. Y nuestro propósito no se ha perdido, sino que ha ganado relevancia en estos meses tan difícilesEn Pikolin queremos motivar a vivir la vida con pasión, con optimismo, ¡Y con ganas! Tengas la edad que tengas.

Estoy absolutamente convencida de que el secreto de la vida está en las ganas. Por lo que os invito a encontrar aquello que os apasione, que os motive a darlo todo, a robarle horas a la noche para disfrutar de nuestra pasión, sea cual sea. Tenemos un camino de vida, un tiempo que muchas veces pasa rápido, pero hay que liderarlo, nunca debemos conformarnos con dejarlo pasar, esa es la actitud de la vida, el constante proceso de búsqueda, de mejora, y de disfrute. Vivir cada momento con optimismo.  ¡Hay que buscar las ganas, que son como la inspiración, no vienen solas, pero están ahí!

Por todo ello, me declaro activista de la comunicación.  Feliz de trabajar con una marca tan grande como Pikolin, mi marca, con la que duermo y también con la que sueño. Mi pasión es mi trabajo. Y me siento afortunada de poder descubrir nuevos caminos y hacer que no solo se vea la marca Pikolin, sino que se sienta, porque nuestra marca tiene alma.

La actitud mueve el mundo. Y este año mas que nunca, por todo lo que hemos vivido, quiero pediros que practiquéis con todas las ganas nuestro claim: “Haz algo que te quite el sueño”.

Ana Robledo, directora de Marketing y Comunicación de Pikolin