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“Queremos transmitir que los científicos tendrían que ser los héroes del siglo XXI”

6 May, 2022 | Dircom Catalunya

Entrevista a Oriol Alsina, director de Fundraising, Comunicación y Marketing del IRB Barcelona

La pandemia del coronavirus puso la investigacióń científica en el centro del foco mediático, però el interés ha ido a la baja. ¿Cuáles son los retos en la comunicación de un centro de investigación y como se afrontan en el Instituto de Investigación Biomédica de Barcelona? hablamos con el director de Fundraising, Comunicación y Marketing, Oriol Alsina.

El IRB Barcelona es un centro de investigación, que no vende productos ni ofrece resultados inmediatos. ¿Cómo os planteáis la comunicación y qué objetivos tiene?

Comunicar desde un centro de investigación es muy difícil y tiene tres grandes retos: el primero es que no vendemos ningún producto ni servicio. Ofrecemos una vida libre de enfermedades, pero es una realidad a la cual tardaremos a llegar y el único que podemos ofrecer a corto plazo son pequeñas victorias. ¡Cuesta mucho comunicar una cosa a largo plazo! El segundo reto es que lo que explicamos es muy técnico y a la gente le cuesta entrar. Muchos pueden estar interesados, pero cuando no lo entienden, se alejan. Por eso, intentamos hacer una comunicación a dos niveles: una comunicación muy especializada, porque nos sigue mucha gente que trabaja en investigación, y una comunicación generalista para que lo entienda el máximo número de gente. El tercer gran reto es que tenemos que ser modestos: tenemos prestigio internacional en el ámbito científico, pero en nuestra casa no nos conoce nadie.

A pesar de que la ciencia no es una competición, la captación de financiación sí que lo es. ¿Qué papel juega la comunicación y como se trabaja para conseguirlo?

La mayor parte de nuestra financiación es pública y solo el 2% (apenas empezamos a trabajar) es de fundraising, de fondos privados. La captación de fondos no se puede hacer sin comunicación. El fundraising busca que una persona tome una decisión que se concrete en una donación y esta decisión se construye a través de la comunicación de mensajes. Toda marca tiene tres dimensiones: la funcional (qué hace la marca para ti), el emocional (como te hace sentir) y la, cada vez más importante, dimensión social (qué hace para el entorno). Nosotros trabajamos poco la funcional porque es a largo plazo, pero tenemos una dimensión emocional y social muy importantes, porque podemos mejorar la vida de millones de personas. Como que tenemos pocos recursos, todas las campañas tienen un doble objetivo: para la marca, para que el gran público nos conozca, y para la captación de fondo. El año pasado lanzamos la campaña #FuckCancer y apostamos por anuncios digitales y por un spot que se emitió durante dos meses en TV3.

¿La poca cultura científica de periodistas y público hace que se magnifiquen descubrimientos que no son novedades y el que es realmente relevando quede tapado?

Nosotros no magnificamos nada, porque somos científicos. Los científicos saben que es tan difícil conocer la verdad que cuando comunican no dicen nada que no sea exacto. Esto nos genera problemas, porque los mensajes no son tan sencillos como los que a mí, como director de comunicación, me gustaría dar. Nosotros comunicamos todos los descubrimientos parciales que hacemos y no las magnificamos, pero nos encontramos con dos problemas: que los pacientes se aferran a cualquier descubrimiento para encontrar esperanza, y, en segundo lugar, que la sociedad en general consume la información de manera muy superficial. El año pasado, por ejemplo, el Dr. Salvador Aznar publicó en Nature el descubrimiento que el ácido palmítico (muy presente en el aceite de palma) favorecía el crecimiento de la metástasis, porque las células consumen este ácido. Esto se veía en animales y en pacientes que ya hacían metástasis, pero la gente se quedaba con el titular. El mismo Dr. Aznar pedía cogerlo con prudencia, pero este grado de matiz no va con los signos de los tiempos.

Tanto en las redes como en el web ponéis rostro a los investigadores que forman parte del IRB Barcelona. ¿Se trata de humanizar la ciencia? ¿Es un reto pendiente?

Totalmente, pero antes hay otra cosa: el conocimiento, porque mucha gente no sabe ni que hacen los científicos, y los comunicadores tenemos que construir un storytelling para explicárselo. Toda historia se basa en tres elementos: un conflicto, una acción y unos protagonistas, y los nuestros son los científicos. Nosotros, como defendía también el divulgador Pere Estupinyà, queremos que los científicos sean los héroes del siglo XXI, pero no unos héroes sobrenaturales: queremos transmitir que son héroes del día a día.

“Buscamos marcas que quieran asociarse a nuestro mensaje de esperanza”


El IRB Barcelona es una comunidad de expertos que puede incidir en los debates públicos a los medios de comunicación. ¿Qué relación establecéis, con los medios?

Los medios son importantísimos, porque explican a la ciudadanía qué es importante y que no, pero nos cuesta llegar, porque tienen pocos espacios para la ciencia. Solo podemos salir cuando hay grandes noticias, como hoy, que publicamos que el Dr. Eduard Batlle ha encontrado un anticuerpo que bloquea la metástasis y el crecimiento de algunos tumores que una empresa farmacéutica ya está testando en pacientes. La pandemia ha generado una ventana de oportunidad para la ciencia, y es genial, porque la gente ha visto que la ciencia puede salvar vidas y puede salvar la economía, pero cuando ha bajado la pandemia, también ha bajado el interés por la ciencia. Además, durante la pandemia hemos tenido el monotema del virus y de la vacuna y ha costado mucho explicar otros temas científicos.

Estáis presentes en muchas redes sociales. ¿Os planteáis usar TikTok? ¿De qué manera os queréis relacionar con las nuevas generaciones?

Estamos abiertos a investigar qué pasa en las nuevas redes, pero yo soy partidario de entrar solo si la audiencia te interesa y si tienes suficientes recursos. Para nosotros, los jóvenes son una audiencia pequeña en la cual queremos despertar la vocación científica y el interés por el IRB Barcelona, pero no es nuestro público target, porque nos dirigimos sobre todo a personas de más de 40 años interesadas por la ciencia e impactadas por las enfermedades relacionadas con el envejecimiento. Por otro lado, debemos tener los recursos para aparecer en la red y poder generar contenido de manera permanente, y ahora mismo no los tenemos.

Ahora lanzáis una campaña para concienciar sobre el cáncer y la metástasis y lo hacéis imitando la saga “Misión imposible”. ¿Qué os proponéis?

Saldrá a finales de septiembre, se llamará “Misión posible” y tendrá objetivos de marca y para la captación de fondos. Por la parte de marca, queremos hacer llegar tres mensajes: que el cáncer se puede vencer (sin generar falsas esperanzas, pero explicando que hemos avanzado mucho), que el IRB Barcelona está preparado para hacerlo y que no lo puede hacer solo. La investigación está infrafinanciada y necesitamos que la sociedad se involucre. El 2018 lanzamos el Reto Metástasis, el gran paraguas a través del cual captamos fondo, y en este marco ahora impulsaremos “Misión Posible”. Tendrá un video central espectacular en que se verán, por primera vez en la historia, científicos del IRB Barcelona luchando físicamente contra la metástasis dentro de una célula. El problema es que hacen falta recursos y, por eso, buscamos marcas que quieran asociarse en este mensaje de esperanza y profesionalidad. Es una lucha muy difícil y que no está ganada, pero queremos transmitir que los científicos son muy buenos, que es posible descubrir el misterio de la metástasis y que podremos curar la gente.

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