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“Tenemos que hacer casar la defensa de los intereses de los clientes con la transparencia”

2 Nov, 2021 | Dircom Catalunya

Entrevista a Xavier Salvatela, director de Comunicación y Publicaciones del Il·lustre Col·legi de l’Advocacia de Barcelona

El ámbito de la justicia vive un momento de desprestigio después del terremoto político vivido en Catalunya y de una crisis sanitaria que ha tenido muchas implicaciones en los derechos fundamentales. ¿Cuál tiene que ser el papel de la abogacía en este contexto? ¿Qué importancia juega la comunicación? Hablamos con Xavier Salvatella, que acaba de ser nombrado director de Comunicación y Publicaciones del Il·lustre Col·legi de l’Advocacia de Barcelona (ICAB). Salvatella, abogado y periodista de formación, también es Senior Advisor de Llorente y Cuenca y ha sido dircom del RCD Espanyol.

¿Cómo se puede contribuir desde la abogacía a recuperar la reputación malograda de la justicia?

El de la justicia es un sector muy amplio y, por lo tanto, cada cual te dirá su opinión sobre si su reputación actual es mejor o peor. Sea como fuere, la abogacía actúa permanentemente como un impulsor de reformas necesarias para la justicia. Te pongo ejemplos: reclamar la digitalización o adelantos en la conciliación familiar. También es cierto que en el estruendo que ha supuesto la pandemia y la consiguiente crisis sanitaria, la justicia ha ejercido su rol delimitando con suficiente claridad los límites de los poderes ejecutivo y legislativo. Lo hemos vivido en diferentes episodios durante la pandemia: la justicia ha limitado la afectación en todo aquello relacionado con el respeto por los derechos de la ciudadanía.

La excepcionalidad legal de la pandemia debe de haber multiplicado el trabajo de los abogados. ¿Cómo se ha vivido desde el Colegio?

Como profesión de carácter social, la abogacía ha sabido estar a la altura de esta crisis global. Yo lo he visto en mi padre, el abogado que me enseñó a amar la profesión, y lo he visto en todos los abogados y abogadas que tengo cerca. Se han desvivido como nunca para ejercer el derecho a defensa de los clientes y lo han hecho a pesar del colapso y la inactividad judicial y en una situación totalmente adversa. El Colegio en particular también hizo un esfuerzo enorme al inicio para mutar al entorno digital. Casi de un día por el otro el staff consiguió organizar una infinidad de webinars y de acciones en línea para tratar las novedades legislativas, la afectación jurídica de la pandemia o la ingente normativa que surgía. Nuestro vicedecano, Jesús Sánchez, dice que durante la pandemia el ICAB se convirtió en el Netflix de la abogacía. ¡Y tiene razón!

Dirigías la comunicación del RCD Espanyol y ahora la del ICAB. De un mundo mediático a un mundo cada vez más mediático. ¿Qué diferencias y similitudes ves?

La alta política y el fútbol de élite, que no el deporte, son las dos mejores escuelas de comunicación corporativa que se puede tener. Creo que no hay ningún sector de más complejidad y que permita este aprendizaje. El fútbol, por su singularidad, no es comparable a nada, pero hay profesiones como la abogacía que tienen un peso creciente en las informaciones de nuestro día a día. He tenido la suerte de trabajar en diferentes consultoras y, por lo tanto, por empresas de sectores muy diversos, pero hacer de dircom en entidades tan singulares como un club de fútbol (y el Espanyol es el más singular de todos) o un colegio como el de la abogacía es un reto muy atractivo y yo lo recomiendo a todos los jóvenes que se quieran dedicar profesionalmente a la comunicación.

La voz de un colegio profesional es la voz de la profesión ante la sociedad, pero a la vez un colegio de una profesión como la vuestra, de colegiación obligatoria, imagino que tiene un gran trabajo de comunicación interna. ¿Pesa más la externa o la interna? ¿A que se dedican más recursos?

Indiscutiblemente la comunicación interna tiene un gran peso para nosotros. De hecho, mejorarla es un reto permanente en un colegio como el nuestro. Las cerca de 24.000 personas colegiadas son un público no solo interno, sino principalísimo. Estamos a su servicio, es la esencia de nuestro día a día: servir a las personas colegiadas. En este sentido, el objetivo es hacerlas conocedoras de todos los servicios que tienen a su disposición: desde una de las bibliotecas jurídicas más importantes de Europa hasta servicios de orientación profesional de todo tipo pasando por una oferta formativa de la altura de una institución dedicada exclusivamente a la enseñanza. Por lo tanto, nosotros dedicamos tantos recursos a la comunicación externa como la interna.

La imagen tradicional de la abogacía que quizás tiene la sociedad es la de un hombre serio, más bien mayor, con americana y corbata, al cual se recorre en casos extremos. ¿Se asemeja mucho a la realidad este prejuicio? ¿Qué imagen queréis transmitir de la profesión a través de la comunicación?

El que me dibujas es un cliché bastante superado en el tiempo, pero sí que es cierto que hay que acabar de dejarlo atrás. En el ICAB tenemos aproximadamente 12.300 colegiados hombres y 11.850 colegiadas mujeres. Por lo tanto, ya rompemos la primera parte del cliché. La incorporación de la mujer a la abogacía es absoluta y solo hay que ver las facultades de Derecho, que son uno vivo ejemplo. Sí que es cierto que no son todavía bastante las posiciones de socias de los despachos y yo diría que esto es parte de lo que queda por hacer. Por otro lado, los tiempos actuales han convertido los abogados en profesionales muy conocedores de los problemas de la gente por su contacto diario con problemáticas sociales que acaban teniendo repercusión judicial y en la mediación y la resolución de conflictos. Creo que la imagen del abogado sabio y rígido ya ha quedado muy atrás y actualmente los abogados son profesionales que, además, contribuyen, sobre todo a través de los colegios, a la mejora de la legislación, y son catalizadores de soluciones y de adelantos para todos.

“Tenemos que llegar a públicos más jóvenes a través de herramientas que les sean más conocidas”

Tú estudiaste tanto Periodismo como Derecho y, por lo tanto, eres una rara avis, ¿pero como ves tus compañeros de estudios o de profesión? ¿Se conocen mutuamente? ¿Quién sabe más del ámbito que no es el suyo?

De entrada, hay un parecido importante: la capacidad para comunicar, para ordenar hechos, pensamientos y argumentos y saberlos proyectar. Si me haces elegir, creo que la abogacía domina más la comunicación que no los periodistas el derecho, siempre que no hablamos de periodistas especializados. Después hay rara avis de verdad, como mi gran maestro y amigo Ricard Fernàndez Deu, que son personas que dominan tanto la palabra como las leyes, pero es cierto que ambos colectivos tenemos margen de mejora. En el ámbito de la abogacía, en los despachos y colegios, tenemos un gran camino para recorrer en técnicas de comunicación corporativa, gestión de marca y gestión reputacional. En el ámbito periodístico, los deberes son dominar todavía más la ciencia del derecho, de forma que, con la participación de expertos jurídicos, se pueda explicar mejor a la prensa que está pasando en nuestro día a día como sociedad.

En ciertos juicios mediáticos también hace falta una comunicación pública para defender la reputación del cliente, pero esta comunicación a veces puede ir en contra de la defensa judicial del cliente.

Un abogado debe tener siempre presente que lo más importante es la defensa de los intereses del cliente, pero esto lo tenemos que hacer casar con los principios de la transparencia, la ética y la honestidad. Todos los abogados tendrían que procurar que la comunicación se pueda producir con cierta naturalidad.

¿Hay margen para hacer más creativa, más próxima o divertida la comunicación de temas judiciales? ¿Crees que podría tener lugar a Twitch o incluso a TikTok?

Tenemos un gran margen para hacer más creativa y actual la comunicación vinculada al ámbito judicial. Sí que es cierto que tanto el Colegio como sus máximos representantes tenemos totalmente incorporadas las redes sociales más consolidadas en nuestro día a día comunicativo. Lo hacemos para difundir la actividad colegial, la defensa de la profesión o la difusión de la oferta formativa. Pero hay que ser cuidadosos en la elección de los formatos, porque la justicia es una materia que tiene su complejidad técnica.

La complejidad del derecho propicia ciertos formatos en la comunicación jurídica, pero la comunicación institucional del Colegio sí que puede adoptar nuevas redes sociales para hacer descubrir la profesión a nuevas generaciones.

Tenemos que procurar conectar con nuestro entorno a través de todas las posibilidades que tenemos al alcance. La abogacía es mayoritariamente una profesión vocacional que en muchos casos viene por tradición familiar y tenemos que poder llegar a mucha más gente y a públicos más jóvenes a través de herramientas que les sean más conocidas para dar a conocer cuál es el rol de la abogacía en la sociedad y porque necesitamos que cada vez más jóvenes se animen a estudiar Derecho y ejercer la abogacía u otros roles del ámbito jurídico.

¿Cuáles son para ti los retos de futuro de la comunicación del ICAB?

Te lo resumiré en un gran reto: abrir aún más el Colegio a la sociedad y a los propios miembros de nuestra corporación. Una de las cosas que más me ha sorprendido cuando he empezado a trabajar es que su actividad es vastísima y hace falta que la sociedad en general pueda beneficiarse. El otro gran reto es aportar a la sociedad y mejorar el estado de derecho y la democracia. Por eso, hemos creado I + DRET, el primer think tank dentro de un colegio profesional, que debe servir para investigar y proponer soluciones prácticas y posibles soluciones normativas a los poderes públicos. Con el liderazgo de nuestra decana, Maria Eugènia Gay, estoy seguro de que conseguiremos satisfacer ambos retos.

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