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Comunicación no verbal: ¿Qué debemos tener en cuenta en tiempos de pandemia y mascarilla?

15 Abr, 2021 | Dircom

Todos tenemos presente que la Comunicación es una herramienta fundamental para el desarrollo de personas y organizaciones. Pero hay un aspecto al que, a veces, no prestamos la suficiente atención y que representa la mayor parte de la comunicación humana: hablamos de la comunicación no verbal y del lenguaje corporal.

Ahora que hemos pasado de actos y reuniones presenciales al entorno digital a raíz de la pandemia de la Covid-19, la comunicación no verbal juega un papel aún más importante. Desenvolverse detrás de una cámara para una videollamada, un encuentro o una reunión supone un reto para el que tenemos que prepararnos con el objetivo de mantener conversaciones eficientes.

EL NUEVO Y PREDOMINANTE ESCENARIO DIGITAL

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La rutina de ir a la oficina se ha transformado en un nuevo escenario digital, en el que los encuentros online se suceden a la vez que nos mensajeamos por chat con nuestros compañeros y respondemos correos con mayor frecuencia. Para Arturo Gómez Quijano, profesor universitario de grado y posgrado en contenidos sobre Comunicación y experto en lenguaje no verbal, el cambio que ha supuesto esta situación ha sido total. “Hemos pasado de una comunicación presencial a una remota. De tener información verbal, paraverbal y no verbal a tener una información verbal (parcial) y una información no verbal muy restringida. Ahora tenemos muchos menos elementos de comunicación”, indica.

Cristina Palacios, consultora y formadora de comunicación y liderazgo, afirma que la situación que estamos viviendo ha supuesto un cambio de códigos en el que aun estamos inmersos y cuyas consecuencias finales todavía están por escribir: “Los seres humanos necesitamos la información de los cinco sentidos para “sentir” lo que nos rodea y la covid nos está privando del tacto; escuchamos voces metálicas, las pantallas nos mutilan el olfato y nos acortan el campo de visión, escondiendo gran parte del torrente de información que aporta el lenguaje corporal. Por ejemplo, los movimientos de los pies son muy reveladores, es la parte más inconsciente y sincera del cuerpo”, añade.

LA COMUNICACIÓN ‘NO VERBAL’ DE LAS EMPRESAS

Todo aquello que no son palabras es lenguaje no verbal y como tal transmite información, asegura Cristina Palacios. La analista en comunicación no verbal se refiere al logo, a los colores corporativos, a la web, a la letra escogida para los escritos, al mobiliario de la propia empresa, su sonido, su ambiente, etc. “Todo es comunicación”, incide.

Para ella, la clave es mostrar coherencia entre la comunicación verbal y no verbal con los productos y servicios que la compañía ofrece y los valores que transmite. “Las organizaciones tienen alma y una personalidad que debe transpirar desde todos los ángulos posibles de la comunicación”.

Este nuevo escenario también ha servido para que las compañías se acostumbren a verbalizar todas sus instrucciones, indica por su parte Gómez Quijano. “Las organizaciones tienen que hacer un esfuerzo en expresar verbalmente sus objetivos y necesidades”.

Además, y a pesar de lo que podría parecer en un principio, el profesor universitario asegura que la pandemia ha mejorado las habilidades de comunicación verbal de las compañías, puesto que son ahora mucho más explícitas. “La comunicación no verbal nunca ha sido el fuerte de las organizaciones y ahora estamos empezando incorporar este conocimiento. Hay que empezar a interpretar los silencios, las ausencias, los gestos, las posturas. Lo no verbal, en la distancia, es un potente mensaje”, asegura.

LAS BARRERAS DE LAS (TODAVÍA IMPRESCINDIBLES) MASCARILLAS

 

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Con el uso de las mascarillas también se ha visto reducida la capacidad que tenemos de comunicarnos con expresiones directas. La mayor parte de la información no verbal se centra en la boca y sus expresiones, y con la nueva realidad que vivimos nos falta una gran parte de la información, según señala Gómez Quijano. “Entendemos lo verbal en función de lo no verbal. Al faltarnos lo no verbal no interpretamos adecuadamente lo verbal. Tenemos que intentar sustituirlo con otro tipo de expresiones”, asegura. En ese sentido, el experto apuesta por la necesidad de verbalizar nuestras emociones, aunque reconoce que no es tarea sencilla y que la mayor parte de las personas no es consciente de esta necesidad.

Ante estas limitaciones que la situación de la pandemia ha generado, Cristina Palacios incide en que necesitamos reforzar y dinamizar los ojos, los movimientos corporales y la propia voz, ya que el poder reside ahora en estos tres aspectos. “El objetivo es captar la atención y evitar que nuestros interlocutores tengan que hacer el mínimo esfuerzo para comprendernos”, añade.

Por otra parte, Cristina Palacios apunta que el lenguaje no verbal está conectado con las emociones y si tuviéramos que ponerle un nombre a la emoción colectiva que vivimos en este momento “no sería precisamente la alegría”. Además, añade: “La fatiga pandémica y la incertidumbre se cuelan inconscientemente en la gestualidad y en el tono de voz, lo que puede tergiversar el sentido de las palabras”.

LOS RETOS DE LA COMUNICACIÓN INTERPERSONAL

Con esta tendencia de ir presentando una mayor atención a los gestos y poder interpretarlos, nos preguntamos qué cambiará a partir de ahora y cuáles son los retos que se plantea para la Comunicación Interpersonal. En este sentido, Gómez Quijano señala que las herramientas que nos han permitido comunicarnos en remoto durante todo este tiempo llevaban años con nosotros, pero no las utilizábamos. “La comunicación nos permite estar hiperconectados, pero también nos divide y nos separa. Lo que sabemos que en un contexto social puede ayudar a otros, no se comparte”. Asimismo, el experto asegura que la paradoja de la era de la comunicación es que estamos peor informados que nunca y más desconectados. “Hemos de tener en cuenta estos retos y tratar de superarlos”, añade.

Por su parte, Cristina Palacios indica que los efectos de la pandemia pueden ser devastadores en las relaciones interpersonales ya que el ser humano se nutre de los afectos y el aislamiento tiene, en este sentido, muy pocas propiedades nutritivas. “Cuando la covid pase al archivo de los recuerdos, el futuro nos brindará la oportunidad de jugar en el terreno de la comunicación con un híbrido presencial/virtual lo que, para las organizaciones, si juegan con habilidad la partida, podrá resultar enormemente ventajoso.”

 

RECOMENDACIONES PARA UNA CONVERSACIÓN DIGITAL EFICIENTE

    1. La comunicación depende de aspectos externos que debemos cuidar al máximo: cámara, micrófono, conexión técnica, la luz que ilumina el rostro, etc. “Si la conexión nos juega una mala pasada el interlocutor puede quedarse “congelado” o la voz salir entrecortada, ininteligible o muda, lo que aniquilaría la comunicación”, señala Cristina Palacios.
    2. El fondo: el entorno habla de nosotros y de las organizaciones y todos los detalles que muestra una pantalla comunican. “Lo ideal son los fondos corporativos o neutros que cedan todo el protagonismo a las palabras y a las expresiones faciales”, indica.
    3. La forma: que hagamos la videollamada desde casa no implica no quitarse la bata o el chándal; debemos vestirnos igual que lo haríamos para un encuentro presencial.
    4. El encuadre también es clave: la cámara debe mostrar el rostro completo, los hombros y parte del pecho y dejar espacio para que las manos puedan acompañar o enfatizar las palabras. “La cámara, además, debe estar siempre a la altura de los ojos (si la videollamada se hace desde un portátil, tableta o teléfono móvil lo colocaremos sobre unos libros o cajas para que nos dé la altura necesaria). Importante también que nos sentemos frente a una fuente de luz natural o artificial para evitar la oscuridad y las penumbras”, concluye.

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