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El Tercer Sector, un modelo a seguir en materia de igualdad

8 Mar, 2021 | Dircom

El Tercer Sector ha sido uno de los grandes afectados de esta crisis sanitaria, económica y social que estamos viviendo – provocada por la Covid-19 -, a pesar de que su labor ha tenido una especial relevancia. Paradójicamente, mientras que las donaciones a las organizaciones no gubernamentales caían, aumentaba el compromiso de estas organizaciones con la sociedad, con acciones diversas que iban desde la recogida de alimentos y material sanitario, hasta el cuidado o acompañamiento de las personas mayores.

Igualmente, el Tercer Sector ha sido – y sigue siendo – uno de los pioneros en cuestión de igualdad, incorporando políticas activas ligadas a la conciliación laboral, la lucha contra el acoso laboral o la desconexión digital, entre otros aspectos.

EQUIPOS DIRECTIVOS LIDERADOS POR MUJERES

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Según nos traslada Ana Sotto-Mayor, directora de Comunicación de UNICEF España, en el ámbito del tercer sector se constata una mayor sensibilidad hacia los aspectos relacionados en materia de igualdad. “Seguramente tenga que ver con el hecho de que el 54,1 % de los equipos directivos o de gestión de las entidades del sector están dirigidos por mujeres (frente al 32,0% del resto del tejido empresarial), y a que seis de cada diez miembros de los órganos de gobierno de estas entidades son mujeres, el 59,6 %. Además, 7 de cada 10 personas que trabaja en el Tercer Sector son mujeres”, añade. Estas cifras colocan al Tercer Sector a la cabeza en materia de igualdad.

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Esta misma afirmación la comparte Laura Pérez Picarzo, directora de Comunicación y Fundraising de Save the Children, quien asegura que son muchas las organizaciones que cuentan desde hace años con planes internos de género para asegurar la igualdad, evitando situaciones de discriminación y acoso y habilitando mecanismos de denuncia ante cualquier situación que incumpla códigos internos. “Muchas organizaciones sociales tienen programas externos de igualdad, lo que las ha llevado a ser ejemplo interno de su posicionamiento público. Aun así, las políticas de igualdad han de seguir avanzando y desarrollándose, ya que las organizaciones avanzan al ritmo de la sociedad y, desgraciadamente, nos queda a todos mucho camino por recorrer”.

A su juicio, estas políticas deberían estar lideradas tanto por la Dirección de Recursos Humanos como por grupos pluridisciplinares internos. “En Save the Children existe un grupo de género en el que mujeres de todas las áreas (programas, comunicación, incidencia, recursos humanos, etc.) velan porque toda la organización integre por igual los principios de igualdad. Al mismo tiempo existe un Plan de género y una política de igualdad para asegurar que no se produzca ninguna situación discriminatoria y habilitar mecanismos rápidos de detección y corrección”, explica.

amaliacelorrio150150x2Algo similar sucede en ACNUR, según nos indica Amaia Celorrio, responsable de Comunicación del Comité español, cuyo plan de igualdad ha definido un conjunto de objetivos y acciones por áreas, centrándose en el clima laboral y la cultura organizativa, procesos de selección, formación de trabajadores y trabajadoras, su correspondiente promoción y retribución, la conciliación de la vida laboral y personal, y la lucha contra el acoso laboral y por razón de sexo.

 

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En opinión de Iciar de la Peña, coordinadora del Departamento de Comunicación en Manos Unidas, una de las causas de la implementación de estas políticas de igualdad en el sector deriva del desarrollo normativo al que están sujetos: “Además, la sensibilidad social del sector nos hace estar más atentos y vigilantes para implantar políticas laborales que aseguren la igualdad de trato, de desarrollo de carrera profesional, de iguales retribuciones, de mecanismos contra el acoso o de conciliación de la vida familiar y laboral, entre otros asuntos”, añade.

 

 POLÍTICAS Y ACCIONES PARA AVANZAR HACIA LA IGUALDAD REAL

A pesar de este escenario esperanzador, aún quedan muchos retos y barreras que superar en materia de igualdad. En opinión de Laura Pérez (Save the Children), las empresas son uno de los agentes de cambio más importantes para avanzar hacia una igualdad real. “Uno de los últimos informes sobre desigualdad salarial en España apuntaba a que se necesitarían 43 años para acabar con la brecha salarial entre mujeres y hombres. El salario es solo la punta del iceberg de políticas que no permiten la conciliación ni de mujeres ni de hombres, de culturas que siguen penalizando a las mujeres por el hecho de ser madres, que les exigen demostrar su valía con doble esfuerzo y les impiden la promoción interna”, afirma.

Por esta razón, asegura que los principales retos para conseguir una igualdad real podrían resumirse en políticas de conciliación, en planes que aseguren la igualdad desde el momento de la contratación y durante toda la carrera profesional, planes de prevención y detección de posible acoso o discriminación por género, acompañados siempre de cambios culturales profundos.

En la misma línea apunta Ana Sotto-Mayor (UNICEF España), quién considera fundamental superar la desigualdad salarial o penetrar en algunos campos todavía reservados mayoritariamente a los hombres. “Las mujeres copan los puestos en el ámbito social y sanitario, pero existen fuertes reticencias en otros, como en el de la cultura, la protección civil o el deporte”, asegura.

Por su parte, Amaia Celorrio (Comité español de ACNUR) espera que tras la aprobación de los dos nuevos reales decretos en octubre de 2020, el ‘Instituto de la Mujer y para la igualdad de oportunidades’ ayude con herramientas prácticas a las empresas y organizaciones: “Es necesario llevar un registro retributivo; redefinir la valoración de puestos de trabajo (con el objetivo de comprobar la correcta aplicación del principio de igualdad de retribución por trabajos de igual valor), y registrar el nuevo plan de igualdad”.

 

LA EVOLUCIÓN DE LA COMUNICACIÓN HACIA LO “VERDADERAMENTE IMPORTANTE”

En el escenario provocado por la covid, de cambios abruptos y veloces, la comunicación corporativa ha tenido un papel fundamental, y se ha ido adaptando a las demandas de los usuarios, los cuales han ajustado sus intereses y prioridades y han cambiado sus hábitos de consumo, de entretenimiento e información.

Esta transformación del área la ha constatado Laura Pérez (Save the Children), quien asegura que la pandemia ha puesto el foco de la comunicación del país en los temas que coinciden con las preocupaciones nuevas de la sociedad, como son la salud, el sector sanitario, los mayores, los más vulnerables o la crisis económica que enfrenta el país. “Este hecho hace que las ONG se hayan focalizado mucho más en temas estatales versus internacionales y, aún más, los directamente relacionados con las preocupaciones actuales y cuyas líneas de intervención e incidencia ya estaban priorizadas en España”, añade.

En el caso específico de Save the Children, durante estos meses centró su comunicación en someter a debate público las consecuencias de la pandemia en las familias más vulnerables, según comenta su dircom. “Al comenzar la pandemia, pusimos en marcha las campañas públicas AtuLado y QueNadieQuedeAtrás, basadas en la generación de contenido y en estrategias de comunicación para poner a la infancia en el centro del debate. Internacionalmente también hemos adaptado nuestra comunicación a la pandemia global. Nos hemos adaptado al entorno exterior, hemos reforzado nuestra respuesta rápida a la situación excepcional y hemos seguido comunicando con alta intensidad adaptándonos cada día a la nueva realidad”, agrega.

En el mismo sentido, Amaia Celorrio (Comité español de ACNUR) apunta que la pandemia ha provocado un enorme cambio tanto en la estrategia de comunicación interna y externa como en el uso de diferentes canales y herramientas de comunicación. “En nuestro caso, y respecto a la comunicación interna, hemos generado contenidos audiovisuales específicos para mantener y fortalecer la relación dentro de los equipos, compartiendo informes diarios de todos los contenidos internos y externos generados sobre la Covid-19 con toda la plantilla”.

Asimismo, comparte que la clave de su comunicación es que sea donor-centric (centrada en el donante), por lo que se dedicaron a escuchar y a analizar cómo se sentían sus socios, donantes y potenciales donantes. “Establecimos una estrategia específica, por un lado, para mostrarles que estábamos con ellos, que esta lucha era común, y, por otro lado, alineamos nuestras campañas de captación y sensibilización con sus nuevas preocupaciones en este nuevo contexto. Para ello, generamos piezas audiovisuales y también emailings y contenidos online en los que, a través de testimonios personales de trabajadores de aquí, españoles, pero también a nivel internacional, y de refugiados, mostrábamos a nuestros socios y donantes que todos estamos viviendo esta situación juntos”.

 

UNA COMUNICACIÓN DE EMERGENCIA

Iciar de la Peña (Manos Unidas), nos comenta que la forma de trabajar en la ONG se vio alterada casi por completo de la noche a la mañana, obligando a suspender todas las acciones previstas. “En las primeras semanas nuestra comunicación se centró en trasladar a la opinión pública, a través del lanzamiento de un especial web y una campaña de emergencia, la situación desesperada por la que estaban pasando muchas de las personas con las que trabajamos en los países del Sur. Para aquellos para los que acceder a agua potable, mantener un confinamiento o acceder a un sistema sanitario no es una opción posible, la pandemia se convirtió en una amenaza que, diariamente, los llevaba a tener que elegir entre morir de hambre o de covid”, comenta.

La crisis de la covid ha obligado a esta organización a adaptar programas y estrategias a corto plazo para orientar la acción hacia una asistencia humanitaria de carácter urgente. “De los 160 proyectos de emergencias aprobados a lo largo del año 2020, 133 se han destinado a emergencias derivadas de la pandemia de la COVID-19 en África, Asia y América Latina. En total, Manos Unidas ha destinado casi 4,6 millones de euros a hacer frente a esta crisis tan grave como inesperada. Nada de esto hubiera sido posible sin el apoyo de nuestros socios y donantes”, matiza.

Por su parte, Ana Sotto-Mayor (UNICEF España), destaca para Dircom que, a pesar del impacto de lleno y de, lamentablemente, contar con algunas personas en los equipos afectadas por la enfermedad, han conseguido adaptarse a la situación: “Empezamos a utilizar nuevas herramientas de trabajo, y a encontrar nuevas formas de trabajar en equipo. Adoptamos formas innovadoras para comunicar con nuestro público y hemos tirado del ingenio para mantener el contacto con él”. Sobre cuáles han sido las claves del éxito de una transformación tan relevante en tan corto espacio de tiempo, lo tiene claro: “Trabajo en equipo y total dedicación por parte de cada una de las personas involucradas, para que nuestra misión de defender los derechos de los niños, niñas y jóvenes no se viera interrumpida”.

 

LAS LÍNEAS QUE MARCARÁN EL FUTURO DE LA COMUNICACIÓN A MEDIO PLAZO

Laura Pérez (Save the Children) nos traslada su visión de que nada será igual tras la irrupción de la Covid en nuestras vidas, y que la comunicación de las ONG se centrará, aún más, en los problemas sociales estatales y autonómicos. Además, comparte su visión sobre la relevancia de lo digital: “El crecimiento exponencial durante la pandemia del consumo digital (medios, redes, plataformas) hace que la comunicación tenga que adaptarse a un nuevo entorno digital que ha llegado para quedarse”.

Por su parte, Amaia Celorrio (Comité español de ACNUR) nos indica algunas líneas que, a su juicio, marcarán el futuro de la comunicación en este sector, que pasará por buscar un driver relacionado con la Covid-19, para captar la atención de medios de comunicación y socios/as. “Otro de los retos seguirá estando en la lucha contra las fake news, el racismo y la xenofobia”, indica. Además, considera esencial escuchar a las audiencias y utilizar nuevas narrativas transmedia con un lenguaje más cercano y emocional.

En el mismo sentido apunta Ana Soto (UNICEF España), quien considera fundamental buscar nuevas narrativas para que el público confíe y apoye a una determinada organización, dado que “la esperada vuelta a la normalidad y la recuperación económica van a tardar en producirse”. Además, Soto comparte 5 líneas que, a su juicio, marcarán el futuro del sector en esta área: “Será fundamental tener una visión estratégica y alinearla con los objetivos globales de la organización; la eficiencia en la gestión de los recursos disponibles; tener un conocimiento profundo de las audiencias a las que nos dirigimos; apostar por la innovación y creatividad para activar nuevas formas de comunicar nuestros mensajes e interactuar con nuestro público objetivo, y, finalmente, flexibilidad para seguir adaptándonos a la permanente transformación de los medios de comunicación y, sobre todo, de las redes sociales”.

Para concluir, Iciar de la Peña (Manos Unidas) afirma que dada la nueva realidad que ha supuesto esta situación, tocará seguir innovando y siendo creativos para tratar de que tus mensajes lleguen de la forma más eficiente posible: “Esperamos poder recuperar en los próximos meses los viajes al terreno para volver a hacer reportajes in situ sobre nuestro trabajo, la mayor parte de las iniciativas puestas en marcha en estos meses – con la normalización del uso de las herramientas online – han llegado a Manos Unidas para incorporarse como nuevas líneas de acción en nuestro plan de comunicación”.

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