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Los comunicadores deben conocer la defensa legal de la reputación, para gestionarla de forma más eficaz
Por Dircom
29-04-2010
Carolina Pina, socia de Garrigues, ha hablado de la defensa de la reputación profesional y corporativa, desde el punto de vista legal y comunicacional, en un desayuno con los socios de Dircom.
El presidente de Dircom, José Manuel Velasco, en la introducción, se ha referido a la reputación como la obtención de reconocimiento, cuyo motor es el “ego”, que empieza siendo racional y acaba siendo espiritual.
Para José Manuel Velasco, ambos conceptos –reconocimiento y “ego”- buscan el deseo de diferenciación, distinguirnos de lo que nos rodea, ya sea a nivel empresarial o personal. Dicho deseo de diferenciación es muy ambicioso en algunos ejecutivos y la misión del responsable de Comunicación en este sentido es la de convertir esta fuerza en una fuerza horizontal y ponerla al servicio de la organización.

Así, el presidente de Dircom ha dicho que para ser reconocido hay que ser conocido, donde entra en juego la Comunicación y el uso de sus distintas herramientas para poder conseguir reputación. Ante situaciones difíciles, si hay reputación ésta actúa como escudo.
Además, ha hablado de los nuevos riesgos que corren las organizaciones con la explosión de las nuevas tecnologías, en donde cualquier persona puede lanzar un mensaje con componentes de veracidad, por lo que hay que desarrollar sistemas que midan la reputación (y el ruido) online de las compañías.
Por su parte, Carolina Pina ha expuesto la defensa legal de la reputación profesional y corporativa, desde el punto de vista de la protección del derecho al honor y la intimidad. ¿Tiene una persona con notoriedad pública los mismos derechos que las personas anónimas respecto a su vida privada? ¿Realmente importa que las opiniones que se viertan sobre ella estén basadas en verdades, mentiras o simples rumores? ¿Qué ocurre en el caso de los insultos? ¿Qué hacen los gobiernos europeos para proteger el derecho al honor, la intimidad y la propia imagen?
En este sentido, ha comentado que cualquier actuación legal debe ir acompañada de un análisis del impacto mediático, ya que en ocasiones pueden generar una mayor difusión de las manifestaciones difamatorias. "A este respecto, dijo, resulta fundamental la coordinación entre los departamentos de comunicación y jurídico".
La socia de Garrigues ha señalado que, con cierta frecuencia, la protección al honor entra en conflicto con la libertad de expresión y el derecho a la información. "A pesar de que nuestra Constitución incluye estos derechos en la categoría de 'fundamentales', el sistema judicial no siempre ofrece una protección eficaz". Quizá sea ésta una de las razones por las que empresarios, artistas, deportistas y otros profesionales ven a los medios de comunicación en nuestro país como un riesgo y no como una oportunidad. La mayoría no se sienten amparados por las actuales legislaciones respectivas y piden una mejora en los sistemas de protección.













